Por Deisy Francisca Paredes García
¡Qué pensará Duarte!
Juan Pablo Duarte es llama que no se apaga, es raíz que sostiene la tierra, es bandera que ondea en el alma de un pueblo. Él nos enseñó que la patria no se compra ni se vende, que se defiende con la vida,y que sus símbolos son más que telas y canciones: son memoria, identidad y destino.
Hoy, sin embargo, vivimos un tiempo de sombras, donde muchos niños prefieren la fugaz pantalla al libro que abre caminos, donde el respeto a los mayores se desvanece y la ilusión de un futuro digno se cambia por el espejismo del dinero fácil o el deseo de huir de la tierra que nos vio nacer.
Pero Duarte nos recuerda que la patria es un hogar y que el verdadero ideal no está en escapar, sino en sembrar aquí la justicia, en levantar aquí la esperanza, en construir aquí la sociedad que soñó: libre, honesta, solidaria.
El ideal de hoy debe ser rescatar la conciencia, enseñar que leer es abrir ventanas, que investigar es descubrir horizontes, que respetar es reconocer la sabiduría y que amar la patria es el acto más alto de dignidad.
Que cada niño vuelva a mirar la bandera como símbolo de su propio corazón, que cada escuela sea un taller de futuro y que cada familia sea semilla de respeto.
Solo así honraremos a Duarte, solo así seremos dignos de su sacrificio, solo así la patria será, como él soñó, un canto de libertad y esperanza.