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La crisis cubana ya no se limita a los apagones, la falta de alimentos o el deterioro del salario. Hoy se refleja también en el plano diplomático y en la confrontación internacional, en un escenario donde la isla atraviesa uno de los momentos más frágiles de su historia reciente, según reseña Diario Libre.

La escasez de combustible se ha convertido en el eje más visible del colapso. Sin divisas suficientes para importar energía, el transporte público se reduce, la producción industrial se paraliza y los servicios básicos funcionan de manera intermitente. Cada recorte se traduce en largas filas, mercados vacíos y un crecimiento de la economía informal.

En el plano social, la desigualdad se profundiza entre quienes tienen acceso a divisas a través de remesas o pequeños negocios y quienes dependen únicamente de ingresos en moneda local. Familias fragmentadas por la migración, jóvenes sin perspectivas de futuro y comunidades que normalizan la escasez reflejan un cansancio generalizado.

El turismo, tradicional fuente de divisas, también muestra cifras preocupantes. En 2025, Cuba recibió 1,810,663 visitantes internacionales, un 18 % menos que en 2024 y el peor registro desde 2002 (sin contar los años de pandemia), de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

La combinación de presión externa, debilitamiento interno y agotamiento social coloca a la isla en una posición vulnerable, donde la resistencia parece imponerse sobre la expectativa de reformas profundas.

Fuente: Diario Libre

Por Son Así RD

Periódico digital Son Así RD desde Nagua, provincia María Trinidad Sánchez. Una ventana abierta al mundo de la información.

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