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Escrito por: Felkeris Martínez De La Cruz, Lic. Negocios Internacionales

Aunque la existencia del comercio internacional se remonta a siglos atrás, lo cierto es, que el ambiente en que se desarrollan las empresas locales  tradicionalmente se ha visto limitado a la zona geográfica de ubicación y, en algunos casos muy puntuales, al país de origen. En muy pocas oportunidades, salvo por algunas muy audaces, han logrado extenderse a los países vecinos. Ciertamente, con el paso de los años, esto ha ido cambiado, además los avances tecnológicos, en términos de comunicación sea de una forma deseada o no, han ido conectando los mercados nacionales e internacionales de una forma exponencial, haciendo que el concepto de globalización de mercados sea una realidad para nuestros comerciantes.

El ambiente económico actual, cuyos rasgos característicos incluyen una mezcla entre dinamismo e  incertidumbre,  es simplificado por muchos bajo el término globalización, claro está, desde una perspectiva muy amplia. Según (Bueno Campos & Morcillo Ortega, 1994) la globalización es resultado de la integración económica mundial que ha puesto al alcance de las manos factores, recursos, conocimientos, consumidores y otros elementos que contribuyen al desarrollo de las empresas.  Años atrás, la única forma de acceder a estos mercados y viceversa, era a través de la internacionalización como una forma de salir y explorar nuevos horizontes, aspiraciones que eran reservadas mayormente para la élite empresarial. Sin embargo, en el contexto en que nos encontramos en la actualidad,  la necesidad de salir para verse enfrentado a la competencia de todo tipo de productos y marcas queda eliminada debido a la apertura del mercado, abriendo las posibilidades aún para aquellas empresas que continúan en su país de origen a través del comercio electrónico. Ciertamente, hay una mayor oferta, y una menor demanda.

Ahora, ¿Qué hacemos en este escenario que se torna cada vez más complejo para competir? ¿Es necesario que el Estado implemente políticas de protección? No, y lo cierto es, que la tendencia global apunta cada día más a la apertura. La opción más factible, y la más viable (aunque pueda ser difícil) para las empresas locales, es aumentar sus niveles de competitividad. La competencia no es mala, todo lo contrario, es necesaria pues sirve como incentivo para la mejora constante, lo que da como resultado que el cliente o consumidor final reciba un producto de mayor calidad y mejor acabado.          

( Ferraz, Kupfer, & Haguenauer, 1995) Plantean la competitividad como la capacidad de una empresa para crear e implementar estrategias competitivas y mantener o aumentar su cuota de productos en el mercado de manera sostenible. Esa capacidad estará estrechamente relacionada  con algunos elementos que estarán bajo control de la empresa y otros que no. Estos van a abarcar desde la capacitación del personal, la infraestructura y las decisiones gerenciales hasta las políticas públicas.

Con la apertura que experimentan los países a nivel global, las  empresas locales están en la obligación de competir con las importaciones, y generalmente las que se ven en una situación más compleja son aquellas que nunca han realizado un proceso de exportación y que no han tenido la oportunidad de incursionar o interactuar en otros mercados, aquellas en proceso de crecimiento, que son las pymes.

La oportunidad actual para el sector de las pymes consiste en integrarse de manera local y adaptarse globalmente. Las pymes no están en condiciones de competir con las grandes empresas, aun a pesar de los constantes esfuerzos del estado en brindar apoyo. Estas deben centrar sus energías en identificar sus fortalezas, además de encontrar las mejores formas de competir; un nicho de mercado en donde su propuesta de valor sea diferente e innovadora. La competencia se torna cada vez un poco más compleja, por lo que, realizar colaboraciones con empresas de mayor envergadura, o en su defecto integrarse con empresas que reúnan sus mismas condiciones, resulta cada vez más, una opción altamente viable para el desarrollo.

Así como las ideas se construyen de forma colectiva, en el momento en que se encuentra el mundo actualmente, las empresas también. Es necesario abrir los ojos y ver cómo se comportan los mercados globales que se desarrollan en grandes bloques tales como: DR- CAFTA, la Unión Europea, Mercosur, entre otros. Debemos entender, que la mayor fuerza no está en nuestra grandeza, sino en la unidad.

Por Son Así RD

Periódico digital Son Así RD desde Nagua, provincia María Trinidad Sánchez. Una ventana abierta al mundo de la información.

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