Empresas atrasadas camino a la quiebra

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Por Raquel Ortega

[Periodista, docente, strategic planner y productora TV]

A esta hora del siglo XXI, muchas empresas de la República Dominicana están en riesgo de desaparecer, y, lo peor, sus dueños desconocen las causas de ese destino sombrío que minará sus capitales.
Han hecho inversiones con el objetivo de obtener plusvalía, pero sin pensar siquiera en el carácter transversal de las Relaciones Públicas (RRPP) y la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en todos los procesos. Nunca como elementos cosméticos.

El consumidor de estos tiempos exige mucho más que pagar su dinero para adquirir un producto de calidad.
Él quiere sentirse orgulloso del rol social de la empresa que le ha vendido, como sus vínculos con el entorno y el extorno, sus  compromisos con la reducción de las emisiones de CO2 para aminorar el calentamiento global, la actitud ética con sus colaboradores internos y stakeholders o grupos de interés.

La RSE bien entendida gestiona esos objetivos orientados a la construcción del bienestar de la comunidad con la que interactúa y la sociedad en general. Y las RRPP los comunica para que los públicos se formen en su inconsciente una imagen positiva de la empresa y se conviertan en speakers o portavoces naturales.
Resulta, sin embargo, que, en Rep. Dom, muchos empresarios ven las RRPP y la RSE como un gasto, cuando se les informa acerca de su valor para el éxito. Inversión, para ellos, es comprar maquinarias, tecnología; la gestión humana es un cumplido en el papel.  

Esa conducta altamente dañina se desprende de una visión tubular sobre qué es una empresa y qué es un empresario, pues, se agota en el proceso industrial para producir, vender y ganar dinero, sin importar siquiera la vida de sus colaboradores o empleados.        

En cualquier lugar del territorio nacional no sorprende que un “negocio” opere sin el mínimo conocimiento de cómo le piensan el vecindario, los públicos de interés y la misma sociedad.

Nada importa si se sienten mal con el ruido de sus máquinas, desechos en la vía pública, olores nauseabundos, rotura de calles y aceras, contaminación visual y auditiva, deforestación y el distanciamiento respecto de las actividades propias de la comunidad. Creen que eso no influye en la dinámica empresarial.
Actúan sin un concepto de diagnóstico que oriente sus pasos y contribuya al diseño de estrategias en pos de su permanencia con crecimiento económico continuo y una buena comprensión por parte de los públicos reales y potenciales.

Las RRPP y la RSE siguen siendo las cenicientas de los procesos empresariales en RD.
Excepciones aparte, cuando las exhiben, las primeras se limitan a acciones de prensa y reacciones ante situaciones que pudieran prevenir si creyeran en la Planificación de la Comunicación.
Y las segundas, a acciones oportunistas para simular pasión por la comunidad, como inventarse una fundación, realizar un operativo de siembra de árboles o de recogida de basura en playas y ríos conocidos, donar útiles y uniformes deportivos.

Nada que tenga que ver con un plan diseñado a partir de la conciencia crítica de los inversionistas sobre la responsabilidad con la sociedad.

Mientras esas empresas dominicanas no hagan los reajustes internos de cara a las exigencias del consumidor del actual siglo, ni asuman las RRPP y RSE como estructuras intrínsecas y panificables, seguiremos viendo quiebras económicas al granel y propietarios preguntándose el porqué de su desgracia.

Son Así RD

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Periódico digital Son Así RD desde Nagua, provincia María Trinidad Sánchez. Una ventana abierta al mundo de la información.

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